Estaba Logan preocupado por las deudas
no dormía y ni tenia para una chela
un churro era lo que lo sacaban de sus dudas.
La calaca por llevar esa vida, ya lo rondaba con frecuencia
le aventaba trenes, coches y camiones
pero no le sacaba ni una flatulencia
pues siempre traía bien limpios los chones.
Ese Logan que es tan mal hablado
merece un castigo endiablado
decía la muerte frustrada muchas veces
por sus intentos de matarlo tan imbeciles.
Aquel día que la huesuda lo mandó a la tumba
fue de tanta hambre del pobre Logan
pues comiendo tortas en Copilco
encontró la muerte por tifoidea
después de comer tan rico.
La muerte satisfecha reía y reía
viendo como Logan en su cama se retorcía.
Ni la PFP, ni el Ejercito lo mataron en un marcha
fue una torta que tenía caca de cucaracha.
